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Es la segunda ofrenda de importancia en la lista de sacrificios en el libro de Levítico. Una ofrenda vegetal es la traducción de las palabras hebreas corbán minjah.

 

  Etimología  

Corbán, es una palabra usada de manera general para las ofrendas. La palabra minjah, fue usada en el mundo secular para indicar una ofrenda para agradar a alguien. Está usada con pueblos que quieren agradar a su rey. Puede ser cualquier tipo de ofrenda, como un obsequio para demostrar su sumisión a él.

 

En la Biblia la palabra está usada en contraste con olah (ofrenda de sangre) y puede ser usada para cualquier tipo de sacrificio que no incluya el derramamiento de sangre. La Versión Reina Valera utiliza la palabra vegetal para distinguir esta ofrenda de la de animales. Otra traducción puede ser “ofrenda de trigo”, aunque no hay palabra que explique bien la idea de esta ofrenda.

 

Esta ofrenda aparece temprano en la Biblia. La ofrenda de Abraham a Melquisedec es una minjah (Génesis 14:20) y probablemente la ofrenda ofrecida por Caín (Génesis 4:3).

 

Ofrenda vegetal

  Tipos de Ofrenda  

El capítulo 2 de Levítico incluye tres tipos de ofrendas “vegetales”. Estas ofrendas son, las del pueblo, las del Sacerdocio y las ofrendas de primicia, en las cuales hay una diferencia: cuando el pueblo presenta su ofrenda vegetal una parte de está, es apartada para los sacerdotes, pero en la ofrenda sacerdotal, todo es quemado por completo, y en las primicias hay un cambio muy importante en su composición, ya que esta si es fermentada con levadura.

 El árbol, era el proveedor de la materia prima donde eran colgados o empalados los condenados a muerte durante la ocupación del Imperio Romano en Jerusalén. Era un signo de maldición cuando se utilizaba como patíbulo o lugar de condenación. La persona que era colgada o condenada, manchaba a su paso la Tierra Santa, pues es maldito por Dios (Deu. 21:22).La Pasión de Cristo


El Nuevo Testamento nos indica que Jesús tomó esta maldición sobre sí por causa de los transgresores de la Ley (Gálatas 3:13), llevando nuestro pecado en el madero de la cruz (1 Pedro 2:24). En él clavó la sentencia de muerte que se había dictado contra los pecadores (Col. 2:14), de tal modo que Cristo en su muerte opera la transformación del árbol de la maldición en árbol de bendición o vida eterna; el signo de la condenación se transforma en signo de salvación.


El Lugar de la Matanza, el Altar de Madera de Sittim, el Altar de Bronce o el Altar del Holocausto en el Tabernáculo del Testimonio fue el objeto en el que se encontraba el famoso "Fuego Continuo" encendido por el mismo Dios en el día de la consagración de la Casa de Aarón en el sacerdocio levítico (Lev. 9:24), y era en él que se consumían las ofrendas diarias y el de las conmemoraciones anuales del pueblo de Israel.

Altar del Holocausto

En la antigüedad, se nos dice que se erigieron altares a Dios, ya sea en su honor como agradecimiento o para invocarle en medio de la aflicción. Esto nos indica que los altares se erigían como lugares para allegarse a Dios, siendo el sacrificio la aceptación de ello.


A Moisés se le mandó que en todos los lugares donde Dios hiciere estar la memoria de Su Nombre le deberían erigir un altar de madera, de tierra o de piedra, y ofrecer encima ovejas y bueyes como holocaustos y ofrendas de paz; si los altares se hacían de piedra, no deberían ser de piedra labrada; si alzaban herramienta sobre él, ya que quedaría contaminado (Éxodo 20:25, 26).

Lavacro, la Fuente de Bronce, el Mar de Fundición, la Fuente de las Abluciones, de las purificaciones o el Mar de Bronce como mayormente se le conoce en el judaísmo ( Del hebreo: Yam hannejósheth,), fue el mobiliario perteneciente al Atrio del Tabernáculo y del Templo de Jerusalén, usado para los rituales de purificación sacerdotal en Israel.

 

Fuente de Bronce

Se le ubico en el patio externo por un portal orientado hacia el este, de manera que estaba entre el Santuario al oeste y el Altar del Holocausto al sudeste, dado que era indispensable para el lavamiento de los sacerdotes antes y después de sus actos rituales.  El nombre "mar" (hebreo = yam) dado a esta gran fuente no carecía de antecedentes, porque se han encontrado fuentes rituales similares en templos sumerios y babilónicos, y se las llamaba:


  • AB ZU (apsû), que significa "océano" en sumerio.
  • Tâmtu, que significa "mar" en babilonio.

 

   Diseño   

  • Tenía 1 palmo de grueso (unos 9 cm)
  • 5 codos (2,60 m) de alto
  • 10 codos (unos 5,20 m) de diámetro (1 Reyes 7:23, 26).

En 1 Reyes 7:26, en los tiempos del rey Salomón se indica su capacidad como de 2.000 batos, pero en 2 Crónicas 4:5 es como de 3.000 batos; tal vez la primera cifra represente la cantidad de agua que había normalmente en el mar, y la segunda, la capacidad máxima del mar. 

 

Si la fuente tenía la forma de una media esfera, podría contener unos 44 m3 (unos 44.000 litros), puesto que un bato tenía unos 22 litros.  La fuente descansaba sobre 12 bueyes de bronce divididos en 4 grupos de 3 cada uno.  Cada grupo miraba en una de las direcciones cardinales. Algunos rabinos aseguran que la Fuente contaba con 12 grifos, para que un mayor grupo de sacerdotes pudieran purificarse.

Los registros no dicen nada de cómo se lo llenaba o cómo se lo vaciaba.  Y como ya sabemos su función era proveer agua para los lavamientos de los sacerdotes. 

Fuente de Bronce


   Los Espejos de Bronce   

El pasaje de Éxodo 38:8 indica que la Fuente fue hecha con el bronce de los espejos de las mujeres que prestaban servicio a la entrada del Tabernáculo de reunión.

 

El versículo es oscuro; no se encuentran detalles del ministerio de estas mujeres, aunque las había durante el período antes de la monarquía (1Samuel 2:22).

 

Por cierto, es un anacronismo, porque el Tabernáculo no había sido construido todavía, y es improbable que se refiera a la tienda de reunión (Deu 33:7). Puede significar que era el bronce de las mujeres que iban a prestar servicio a la entrada del Tabernáculo.

 

Los espejos de aquel entonces eran metálicos, muy bruñidos, generalmente hechos de bronce o cobre. No había espejos de vidrio antes de la época romana.

   ¿Qué hacían las mujeres?    

Probablemente eran mujeres piadosas que se turnaban a la entrada del Tabernáculo para ejercicios piadosos y para trabajos prácticos de coser, tejer y lavar los utensilio o vestiduras sacerdotales. La Septuaginta LXX nos dice las mujeres ayunaban en favor de la obra. Podrían haber sido mujeres de la tribu de Leví; sin embargo, todas las sugerencias son especulaciones.

 

   De las que Velaban a la Puerta   

Los “espejos”, generalmente redondos, insertados en mangos de madera, piedra o metal, eran hechos de latón, plata o bronce, muy pulidos. Era costumbre de las egipcias llevar espejos consigo a los templos; y sea que tomando los espejos de las hebreas, Moisés quisiera quitar de ellas la posibilidad de que siguieran la costumbre de las egipcias en el Tabernáculo, o sea que la provisión de bronce de otros lugares estuviera agotada, es interesante ver cuán celosamente y hasta qué punto ellas entregaban aquellos objetos tan estimados del tocador femenino, para la obra del Tabernáculo, ya que se sabe que dichas ofrendas fueron entregadas de manera voluntaria (Éxodo 36:3).


El hecho de que se mencionen a mujeres que velaban a la puerta, no significa que fueran sacerdotisas, sino mujeres de carácter piadoso e influencia, que frecuentaban los Atrios del sagrado Santuario (Lucas 2:37), y la contribución que hicieron de sus espejos, como el corte del pelo de los nazareos, era su renuncia a los deseos por un tiempo de consagración.

 

Mujeres en la biblia

   El Uso del Bronce   

El nombre de este materia proviene de la raducción del término hebreo «nehosheth» y del griego «chalkos». En los libros más antiguos de la Biblia, «nehosheth» significa cobre (Gén 4:22). Por ello podría traducirse frecuentemente como cobre, en lugar de bronce. El cobre se extraía por fusión del mineral (Deu 8:9; Job 28:2).

Todavía hay en el Líbano y en el país de Edom, se encuentran vestigios de antiguas fundiciones de cobre, que se conseguía especialmente en la península del Sinaí, en Chipre, en Mesec y Tubal (Ezequiel 27:13).

 

El bronce es una aleación de cobre con alrededor de un 30 % de zinc; no se halla en la Naturaleza, a no ser que sus componentes estén mezclados fortuitamente en la calamina. Se ha mantenido que el bronce no fue conocido sino hasta después del incendio de Corinto del año 146 a.C. Esta aleación se hubiera descubierto como resultado de la fusión accidental de diversos metales juntos, sin embargo, se han exhumado vasos de bronce de tumbas egipcias que datan de una época más remota.

Bronce


   Dato Curioso   

En el tiempo que el rey Acaz ocupo el Trono de Juda, se puso la Fuente de Bronce sobre un pedestal de piedra y se usó parte del bronce de los 12 bueyes para complacer al rey Tiglat Pileser de Asiria con altos tributos, ya que este mismo rey les habría ayudado en la guerra que tuvo el Reino de Juda contra la Alianza de Siria con la Casa de Israel, que estos últimos perdieron tras ser invadidos por el Ejercito Asirio.

 

Rey Acaz

   El Lavamiento en la Antigüedad   

Pese a la escasez de agua en las tierras bíblicas, toda persona respetable procuraba la limpieza del cuerpo. Era norma lavarse las manos antes y después de comer. Como los caminos eran polvorientos, los caminantes debían lavarse los pies antes de entrar en una casa. Este era trabajo de esclavos o de siervos inferiores. El descuido de esta atención constituía una grave descortesía por parte del anfitrión (Lucas 7:44).

 

   Uso Ritual Y Simbólico En El Antiguo Testamento   

Pasajes como el de Levítico 15 muestran lo imperioso que era para un israelita el lavamiento de todo el cuerpo, cuando se veía involucrado en algún acto o circunstancia que lo hacía ceremonialmente inmundo. Sin esta limpieza no podía participar en actividades de carácter religioso (Éxodo 19:10; Hebreos 9:13). La ceremonia simbolizaba la purificación de los sacerdotes; con las manos se trataban elementos sagrados y con los pies caminaban sobre Tierra Santa, ya que caminaba descalzos en ella, muy parecido a lo que hizo Moisés en el Monte Sinaí.

 

Aparte de la higiene, en el Antiguo Testamento el lavamiento contrastaba lo inmundo de las personas con lo consagrado al servicio de Dios. El agua borraba las impurezas físicas y, a la vez, representaba la purificación de la persona. Así lo entendían David (Salmos 26:6; 51:7) e Isaías (Is 1:16), sin dejar de comprender que el lavamiento era obra de la gracia de Dios a favor del pecador arrepentido.

 

Fuente de Bronce

   El Uso Figurado En El Nuevo Testamento   

El Antiguo Testamento nos prepara para comprender el uso de los verbos griegos louo (bañarse) y nipto (lavar, por ejemplo, manos y pies) en el Nuevo Testamento.

 

Jesús desechó la actitud de los fariseos, para quienes el lavamiento externo era esencial y la pureza del corazón carecía de importancia (Lucas 11:39-41).

 

Inevitablemente el lavamiento se asocia con los conceptos de limpieza y de santificación. Pablo describe la vida viciosa de los gentiles en Corinto y añade: "Y esto erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios" (1 Corintios 6.11).

La conversación entre el Jesús y Pedro, en la ocasión del lavado de los pies (Juan 13.6-10), muestra que el creyente "bañado" (verbo, en griego louo) "no necesita sino lavarse (verbo, nipto) los pies", o sea, limpiar frecuentemente las manchas pecaminosas por los medios ya notados en su transitar. El Señor en esta ocasión no instituía una ordenanza, sino que señalaba el camino del servicio humilde para todos.

 

lavamientos

   Las Abluciones   

Es el nombre dado en Hebreos 9:10 a los lavamientos ceremoniales prescritos por la Ley de Moisés (Levítico 11:25); con este lavamiento, y el transcurso de un corto tiempo, el levita o el israelita en general quedaba ceremonialmente puro de las contaminaciones legales que hubiera contraído (por lepra, contacto con algún cadáver, por emisión seminal, menstruación en la mujer, o por contacto con los contaminados por los anteriores casos), que eran un impedimento para participar en las actividades del culto hebreo, y era de nuevo apto para participar.

 

En el sacerdocio aarónico, así como en el ministerio levítico había también una provisión de lavamientos o abluciones, tanto para su consagración (Levítico 8:6; Números 8:7) como en el ejercicio de sus funciones (Lev. 16:4).

Debe notarse aquí, una distinción; Aarón y sus hijos fueron lavados «una vez» íntegramente por Moisés al ser consagrados como sacerdotes (Éxodo 40:12). Después se les demandó que se lavaran sólo los pies y las manos en la fuente de bronce (Éxodo 40:30-32). En Números 19 se dan más detalles de la purificación de los contaminados.

En el Nuevo Testamento el lavamiento tiene un sentido y aplicación moral.

 

   Simbología Cristiana   

  • La Fuente de bronce delante del Tabernáculo constituía un recordatorio constante de la necesidad de purificación para acercarse a Dios (Éxodo 30:20).

  • No entrar al Tabernáculo, es rechazar el privilegio del servicio a un Dios Santo.

  • La Fuente de Bronce fue la sombra de lo que ahora conocemos, como el bautismo.

  • Los espejos de bronce, representan la verdad, la cual refleja la condición y naturaleza real del hombre, que lo hace recapacitar y aceptar la purificación. Como lo haría una radiografía para un enfermo.

  • El agua de la Fuente, representa la Palabra de Dios que purifica (Efesios 5:25-26).

  • El ritual representa la practica constante de purificación, por el contacto diario con el pecado.

  • En el Altar del Holocausto, el pecador recibe el perdón por medio del sacrificio, pero en la Fuente de Bronce es purificado para una nueva vida.

  • La inmersión en las aguas simboliza el nuevo nacimiento en el Espíritu de un hombre, alguien que muere al ser sumergido y es levantado para la resurrección (Juan 3:5).

  • La purificación (Bautismo) es indispensable para el verdadero arrepentimiento (Lucas 3:3).

  • La purificación sugiere que ningún profano podía vivir en su presencia. La verdad es evidente: nadie tendrá la vida eterna con Dios a menos que se lave en la sangre del Cordero de Dios y reciba el perdón de la expiación.

  • El proceso nos muestra que el don de la salvación no esta en el hombre, sino en el Espíritu de Dios y la Palabra.

  • Dios no respalda al hombre, solo a su Palabra.

   Dato Curioso   

La secta de Qumrán y diversas sectas judías bautistas que florecieron antes y después de los comienzos de la Era Cristiana como los Esenios, practicaban una forma evolucionada de ablución ritual, la cual ya no solo consistía en un lavado de manos y pies, sino de todo el cuerpo en una sumersión o inmersión. Estos antecedentes proporcionan el trasfondo para el bautismo de arrepentimiento (Del griego Baptízo, que significa: Completamente mojado) que predicaba Juan (primo de Jesús), y el bautismo cristiano de purificación, iniciación, e incorporación en Cristo.

 

 ¿Qué Ocurrió con el Mar de Bronce del Rey Salomón? 

En el Asedio a Jerusalén, los babilonios quebraron la Fuente de Bronce cuando capturaron la ciudad y se llevaron el metal a Babilonia como botín (Jeremías 52:17, 20), cabe resaltar que su valor y peso fueron incalculables.  La Fuente no se menciona en la descripción que hace Ezequiel del Templo restaurado, ni en ninguna de las descripciones del templo postexílico, pero tras la edificación del Templo de Zorobabel y la remodelación que hizo Herodes en los tiempos del Nuevo Testamento, se asume que se fabrico una nueva para los rituales de los levitas.

 

 El Mar de Vidrio 

En las visiones del Apóstol Juan aparece un mar de vidrio delante del Trono, en el cual está sentado Dios (Apo_4:6; Apo_15:2). La mención de “siete lámparas de fuego” y “veinticuatro ancianos” junto con al mar, hace una evocación al Tabernáculo, con el Candelero de Oro y los Panes de la Proposición. De igual manera, recuerda al “Mar de Bronce” del Templo de Salomón. Se encierra la idea de la absoluta pureza necesaria para tener acceso al lugar del Trono Divino.

El mar de vidrio

La Lampara de Aceite, la Menorá o el Candelero de oro como mayormente se le conoce,  fue el objeto litúrgico utilizado para proveer la iluminación necesaria dentro del Lugar Santo del Santuario hebreo durante el Éxodo y la Monarquía Judía. La primer Menorá fue hecha de oro fino martillado por el pueblo de Israel durante el Éxodo, consistía de una base y un eje principal del que salían otras 6 ramas (Éxodo 25:31-40). Sus lámparas se alimentaban con aceite puro de oliva y permanecían encendidas toda la noche; el historiador Flavio Josefo indica que 3 de las 7 lámparas quedaban encendidas durante todo el día. Más adelante el rey Salomón haría 10 réplicas de la primer Menorá, colocando 5 de cada lado del Lugar Santo en el Templo de Jerusalén (1 Reyes 7:49).

 

Candelero de Oro

Cabe aclarar que la Menorá no es un candelabro para velas, ni un candelero (que representa una unidad en vez de 7) como se traduce en la mayoría de versiones, ya que esta tenía unas copas para quemar aceite de oliva y no velas, que tienen su origen en Egipto. También hay versiones que tienen la palabra candelabro, pero no es del todo correcto, más bien sería Lámpara de aceite o Menorá (Del hebreo men-o-raw' y su transliteración Menorah, que significa lampara de araña o Candelero de aceite).

La frase de “Los panes de la Proposición o de la Presencia”, proviene de la traducción literal del hebreo que significa: "panes del rostro" (es decir, "El Rostro de Dios”), ya que para los hebreos este pan estaba en la presencia de Dios de manera ininterrumpida en el Tabernáculo y posteriormente en el Templo de Salomón. También se le llamaba "Pan Sagrado" y "El Pan Continuo" (Num. 4:7).

 

Panes de la Proposición

Para algunos judíos su significado simbólico es algo incierto por la falta de indicaciones precisas. Sin embargo, puede afirmarse que representan típicamente, la señal del pacto, la comunión del pueblo con Dios, por lo que eran renovados cada sábado. Dentro del misticismo judío, se encuentra un titulo mesiánico muy peculiar en el Talmud y el Libro de los rezos para el día del perdón y la expiación, “El Principe de los Rostros”, algo que fácilmente podemos relacionar con la frase: Panes de la proposición / Panes del rostro.

El Altar del Perfume o del Incienso, formaba parte de los objetos litúrgicos dentro del Tabernáculo del Testimonio y en el Templo de Jerusalén. Fue hecho de madera de acacia, pero en su superficie estaba revestido de oro fino por lo que también se le denomino el Altar de Oro. Su composición cambiaría un poco en los tiempos del Templo de Salomón, cambiando la madera de acacia por el cedro. Además, en el glorioso Templo Celestial descrito por el profeta Ezequiel se hace mención del Altar del Incienso, pero con distintas dimensiones comparado con el primer Altar (Ez. 41:22).

 

Altar de oro

Estaba situado en el Lugar Santo, junto con el Candelabro de oro y la Mesa de los panes de la proposición. Sobre este altar se debía quemar incienso santo en la mañana y en la tarde, lo cual era una figura y tipo de Jesús como perpetuo olor agradable a Dios.

Llamada también El Arca de Yahwéh, Arca de Dios, Arca del pacto y Arca del testimonio. Es considerado por muchos como el objeto más sagrado de la historia humana, por la manera en que influencio en la conquista de Cannán y por la trascendencia que tuvo en los reinos vecinos del territorio Hebreo, dando origen a una gran cantidad de leyendas y relatos al respecto.

 

El arca de la alianza

Para el pueblo de Israel, el Arca del pacto tenía un doble significado. En primer lugar, se conceptuaba como el Trono de Dios (Isa 6:1). De una manera especial Dios moraba entre los querubines y desde allí en varias ocasiones se reveló a Moisés y a Aarón. Sirvió como símbolo de la presencia divina entre el pueblo de Israel. Por eso en las marchas de guerra el Arca iba delante guiando a los israelitas; por ejemplo, cuando cruzaron el Jordán (Jos 3:11-17) y cuando rodearon los muros de Jericó (Jos 6:4-13).

El Termino proveniente del hebreo zôhel que significa "tienda" y mishkân del verbo shâkan, "morar", que actualmente conocemos del latín tabernaculum, «tienda», también llamado el “Tabernáculo del Testimonio” diseñado y dedicado por completo al Dios de Israel.

 

De esta manera se le llamo de manera religiosa al primer santuario hebreo (portátil) erigido por Moisés y la Orden Sacerdotal fuera del campamento israelita durante el Éxodo en el siglo X a. C. aproximadamente, a causa de la impureza del pueblo tras la adoración del becerro de oro, aunque más adelante se trasladaría en medio del campamento luego de la purificación hebrea y al emprender la marcha hacia Cannán.

 

El Tabernáculo

Acompañó a los israelitas en su peregrinación por el desierto al ser todavía un pueblo nómada. La columna de fuego en la noche o la nube en el día, era lo que dirigía los movimientos del Tabernáculo por orden de Dios. Si el tabernáculo debía permanecer estacionado, la nube se ubicaba sobre él. Si había que marchar, la nube se elevaba y marcaba el rumbo a seguir. Al tener que levantar el campamento, los sacerdotes desarmaban el tabernáculo y lo cubrían cuidadosamente, y los levitas lo transportaban según un orden establecido (Números 3:25-37).

Israel venia de enfrentar varias pruebas en su fe a través de la crisis alimenticia en el desierto, pero en lo militar su fe solamente había sido probada por el seguimiento de un enemigo de atrás (Egipto). Ahora se hacen presentes los amalecitas quienes mostraron otra clase de dificultad: un enemigo armado en frente de ellos que les impedía su avance hacia el Monte Sinaí. Era el primer conflicto armado de Israel después de la partida de Egipto. Aunque es imposible identificar precisamente la localidad de la batalla, la victoria en la zona de Refidím formó una parte vital de la memoria de la Providencia de Dios (Éxodo 17:8-16). Aquí por primera vez frente a una amenaza, el pueblo no murmuró contra Dios y sus dirigentes.

Moisés


El Origen de Amalec

Los amalecitas eran descendientes de Esaú (Génesis 36:12). Era un pueblo nómada que se había establecido al norte de la península del Sinaí, que incluía el Néguev, Seir y el sur de Canaán. Ejercían el control de las rutas caravaneras entre Arabia y Egipto, y evidentemente pensaban que no había suficientes pastos y aguas para que dos pueblos ocupasen el terreno tradicional de sus peregrinaciones. 


Los Motivos del Ataque

El Texto indica de que no hubo una ocasión para este ataque, pero como descendientes de Esaú, los amalecitas conservaban un rencor profundo contra ellos, especialmente por la prosperidad rápida y la experiencia maravillosa de Israel, mostraban que las bendiciones contenidas en la primogenitura eran tan palpables para las futuras generaciones. Este hecho parece haber sido una sorpresa ruin, cobarde, insidiosa y perversa contra la integridad de Israel y el propio Dios. 

Dentro de la cosmovisión cristiana, el momento en que el Espíritu de Dios descendió sobre la primera iglesia en Jerusalén, marca el inicio de la expansión del evangelio sobre la Tierra y de cómo esta haría que millones de personas tuvieran una misma visión de vida no importando su origen o cultura.

La historia es clara en describir el entorno que rodeaba a los creyentes en ese tiempo, principalmente a las personas extranjeras quienes fueron testigos del hecho, siendo este uno de los enfoques principales que tiene el libro de los Hechos de los Apóstoles, por lo cual es posible realizar una comparación Teológica de dos grandes eventos que marcaron un antes y un después en la historia del hombre con resultados tan notorios hasta el día de hoy, dado que el propósito es mismo en ambos, unir al hombre: Pentecostés y la Torre de Babel.

Día de Pentecostes


Similitudes Históricas y Religiosas

  • En los dos eventos se destaca la diversidad de dialectos y etnias.
  • Dios interviene de manera contundente en ambos relatos (Confusión y unión).
  • Los dos dan origen a ideas religiosas que moldearon sociedades enteras (En los grandes imperios del Antiguo Medio Oriente).
  • Tienen una gran importancia en la historia antigua y las religiones de origen semítico.
  • En ambas el hombre sede a la voluntad de Dios.
  • La unión es el objetivo.

El famoso relato de la Torre de Babel que encontramos en el Génesis, nos presenta el drama del ser humano durante el establecimiento en la llanura del Sinar en Mesopotamia tiempo en el cual ya se habían construido las primeras ciudades por órdenes de los primeros caudillos, este territorio más adelante le pertenecería al Antiguo Imperio Babilónico y al Neo-Babilónico durante el reinado de Nabucodonosor II.

Torre de Babel


Importancia Cultural

Se le ha considerado uno de los muchos relatos fundacionales para comprender el origen de las primeras lenguas por medio de una sola, a esta hipótesis se le ha llamado monogénesis, en donde todas las lenguas han surgido de una misma en la antigüedad. En el Siglo XVIII William Jones sugirió la lengua indoeuropeo como la que origino a las demás, otros postularon a la famosa lengua semítica o a la primer lengua en África como la más antigua, anterior al propio homo sapiens. A esta se le antepone la Poligénesis, que propone que cada lengua fue creada de manera particular en un determinado lugar.

Génesis, es el nombre dado en la Septuaginta al primer libro del Antiguo Testamento "Bereshith", que en el hebreo significa «en el principio», dado que es la primera palabra del texto. Tal era la costumbre antigua al titular una obra literaria. Ambos títulos son apropiados, ya que contienen enseñanzas teológicas acerca del comienzo de todo lo que existe.

Génesis


Introducción

Es el «libro de los comienzos», la fuente definitiva del principio del universo, la historia humana, el origen del mal y el de la salvación. Gran parte de su contenido brota de su orientación, las genealogías, la preocupación de las generaciones de diversas familias y las etiologías ocasionales (historias de cómo adquirieron su nombre personas o lugares). Génesis es preferentemente la historia de las primeras cosas, la primera pareja, el primer hijo, el primer huerto, el primer pecado, el primer arcoíris, el primer fratricidio, el primer desterrado, la primera comunidad multilingüe, etc.



Contexto Histórico-Cultural
El texto del Génesis, al igual que toda la Biblia, es un documento literario que se gestó en un contexto específico y en un momento particular de la historia, influido por diversos elementos socio-culturales, políticos, económicos y religiosos. Tiene raíces profundas en el contexto semita del cercano Oriente Antiguo, cuyas cosmovisiones es preciso tener en cuenta. 

En términos geográficos, es por demás interesante notar que el libro del Génesis de alguna manera está estructurado alrededor de tres zonas geográficas importantes. Podemos sugerir, sin ser dogmáticos, que los capítulos 1-11 están situados en la zona mesopotámica de Babilonia, es decir, en algún lugar entre los ríos Tigris y Éufrates. Los capítulos 12-36 narran eventos que se suceden en lo que se conoce como Israel, y el contexto geográfico de los capítulos 37-50 es Egipto. Esta división anticipa lo que será una realidad en el resto de la historia del pueblo de Dios: el pueblo de Israel siempre estará rodeado por las grandes potencias político-económicas de Babilonia-Asiria al noreste y Egipto al sudoeste

Principales Divisiones del Libro

El bosquejo general del libro es una división en dos partes: 11 capítulos dedicados a la historia primitiva (el origen del mundo) y 29 a la historia patriarcal (el origen de la nación de Israel). Aunque para los lectores modernos todo el libro tiene el aura de la literatura antigua, la historia primitiva está muy alejada de la ordinaria, es más elemental y menos específica que la patriarcal. Se ocupa de los patrones universales de creación y caída, pecado, juicio y restauración; mientras la historia patriarcal se centra en las historias familiares específicas.

Algunos de los patrones unificadores del libro son temáticos. 

  • La soberanía de Dios impregna el libro de principio a fin. 
  • El Señor es una deidad trascendente en la historia de la creación. 
  • Dios es el juez soberano en las historias de la caída y el diluvio.
  • Dios es la figura de autoridad en las historias de los patriarcas, empezando con el llamamiento de Abraham. 
  • Otro tema unificador es el conflicto entre el capricho humano y la bondad del Señor. Él escoge repetidamente material humano poco prometedor con el que trabajar, por ello encontramos una tensión relacionada entre el juicio y la misericordia de Dios.
Génesis

Tema Central
La relación humana-divina es una preocupación en el libro de Génesis. El tema dominante con el que se le  representa, es con la del pacto, un acuerdo (en ocasiones lleno de simbolismo contractual) que Dios formaliza con la raza humana o con individuos, con la misma finalidad, bendecirlos perpetuamente. Realmente, existe una serie de pactos en el Génesis: uno de obras con Adán, uno de gracia con Noé y uno de fe con Abraham y los patriarcas subsiguientes.

El tema del pacto viene acompañado de imágenes subordinadas de promesa, cumplimiento, obligación (el requisito de la obediencia), recompensa y el castigo que proviene de la propia desobediencia.

Génesis

Genero y Recursos Literarios
Mito-Historia

El libro del Génesis es muy rico en simbología, cargada de la teología básica del pensamiento hebreo. Por ello es importante señalar que la narración del libro es en prosa. Aunque aparecen fragmentos de poesía hebrea en el grito exultante de Adán al ver a Eva (Génesis 2:23) y en la jactancia de Lamec (4:23-24), de ahí la mayor parte de la narración es en prosa.

La función social de la narración en el libro es servir a Israel como "prehistoria" y "protohistoria", es decir, "contar la historia del pasado lejano como parte de la historia de la visión del mundo que da a la comunidad su identidad y valores distintivos. Por ello, la mayoría cree que está escrito a base de relatos tradicionales (Vea ¿Quién escribió el Génesis realmente?), que provienen de los antepasados de Mesopotamia y de los registros de las familias ancestrales. Es aquí donde se desprende la teoría de que el Génesis esta escrito a base de ciertos recursos de la Mitología de las primeras civilizaciones por los descubrimientos del siglo XIX de los Mitos Mesopotámicos.

Esto no debe alarmar para nada a la comunidad judeocristiana, dado que los estudiosos bíblicos han afirmado que el hecho de que existan similitudes entre los antiguos relatos, no significa que una sea copia de la otra, al contrario, puede que los dos intenten confirmar una idea teológica de los sucesos que forman parte de las primeras civilizaciones. Además, se sabe que el o los autores de los escritos que componen el Génesis, optaron por utilizar herramientas de la literatura mitológica muy frecuentada por las culturas antiguas, con el objetivo de diferenciar y reemplazar las creencias politeístas por el monoteísmo hebreo a fin de trazar el rumbo para la formación del pensamiento acerca del origen de todas las cosas, en la nación de Israel, para lo cual, se le ha adjudicado a los primeros 11 capítulos del Génesis el género de Mito-Historia por su composición y recursos literarios de la época (algo muy evidente en la exégesis que se le realiza al relato de la creación, el Edén y la Caída). Esto es una muestra muy importante de la literatura antigua, en donde los mitos eran una forma muy común de transmitir una verdad o suceso esencial para sus lectores. 

Génesis

Narrativa Histórica
Génesis también tiene una unidad narrativa. Un aspecto de la misma es el reparto de personajes. Dios es el protagonista de la historia general, el Creador del universo que establece los términos de su existencia y supervisa su revelación como sustentador, guía y juez. Sin embargo, los personajes humanos también son importantes, y desde una perspectiva humana Génesis es una colección de historias de héroes. A pesar de la riqueza de actores secundarios menores, el bosquejo principal es el relato de un puñado de personajes fuertes y totalmente desarrollados: Adán y Eva, Noé, Abraham y Sara, Caín y Abel, Isaac y Rebeca, Jacob, y José. Son historias principalmente domésticas, que se ocupan fundamentalmente de familias en lugar de naciones.

Los Principales Arquetipos
  • El acto original de creación lo es de los nuevos comienzos, acompañado por patrones de imagen de fertilidad y abundancia.

  • El huerto del Edén (Génesis 2) es el arquetipo del paraíso terrenal, un lugar de felicidad pastoral, provisión e inocencia humana.

  • La historia de la caída (Génesis 3) se construye alrededor de los arquetipos de la tentación, el crimen y el castigo, la caída de la inocencia y la iniciación.

  • La del Diluvio (Génesis 6–9) es una historia de crimen, desobediencia y castigo, la destrucción de una generación perversa en el mundo y el rescate de los obedientes. Historias posteriores representaran este mismo patrón.

El libro también es rico en tipos de personaje arquetípicos, ya que encontramos una verdadera galería de personajes universales: 
  • Héroes y heroínas
  • Hijos culpables
  • Padres y madres
  • Maridos y esposas
  • Villanos
  • Embaucadores
  • Desterrados
  • Hermanos rivales
  • Pervertidos sexuales
  • Reyes extranjeros (figuras de autoridad)
  • Novias y Novios
  • Líderes de clanes, etc.

También abundan los tipos vocacionales: 
  • Pastores (o simplemente cuidadores de rebaños)
  • Labradores de la tierra
  • Edificadores
  • Constructores de casas
  • Cazadores
  • Siervos
  • Mayordomos
  • Panaderos
  • Gobernantes y cortesanos
  • Intérpretes de sueños, etc.

Enfoques del Libro
El Enfoque Familiar
Un grupo principal de imágenes es la familia. Ya en la historia primitiva, pero de forma más acentuada en la patriarcal, nos movemos en un mundo de relaciones familiares. El tema del pacto provoca que un fuerte sentido del destino familiar impregne Génesis, con todo el clan, generación tras generación, preocupado por producir descendientes que llegarán a ser una nación. Esto crea una importante imagen positiva de la fertilidad y una mala con respecto a la esterilidad, haciendo que las mujeres (especialmente) estén dispuestas a hacer casi cualquier cosa por evitarla. 

Las familias de Génesis no son las ideales;de hecho, la imagen de familia disfuncional impregna el libro. Leemos acerca de la disfuncionalidad familiar absoluta, el fratricidio, el odio, la envidia, el engaño a parientes. No obstante, la estampa no es totalmente negativa: la reconciliación entre hermanos y le reunión familiar también aparecen de forma prominente en una o dos historias de este tipo.

El ciclo de la vida aporta otro nexo de imágenes. Las historias de nacimiento constituyen un importante subgénero en Génesis. También existen memorables escenas de muerte y sepultura. La continuidad de las generaciones es importante, y la bendición de los hijos por parte del padre en su lecho de muerte adquiere una gran relevancia. La imagen de la primogenitura adquiere una gran importancia en una historia en la que el linaje y las bendiciones del pacto acompañan a la misma.

Génesis

La Promesa
Además, el tema de la búsqueda gobierna el relato de la historia patriarcal, convirtiendo el el libro en una antología de historias de viajes, comenzando con el de Noé por las aguas. 
La vida de Abraham es el primer capítulo de una búsqueda épica, cuando Dios lo llama a dejar su tierra natal y desplazarse a la que el Señor le mostrará. Sumada a esta búsqueda de tierra tenemos otra, la de conseguir el cumplimiento de la promesa de Dios de un hijo y descendientes. Los patriarcas posteriores prosiguen con estas dos búsquedas, colocadas en el marco del pacto, de forma que no solo están intentando encontrar una patria y perpetuar una línea de descendientes, sino también de agradar y obedecer a Dios.

Génesis

El Inicio de la Adoración
Un grupo de imágenes se centra en la adoración al Señor. La edificación de altares es una señal de que se adora al Dios verdadero. Las imágenes de sacrificio son menos generalizadas de lo que lo son más adelante en la historia hebrea, pero están presentes tan pronto como en el episodio de Caín y Abel con sus respectivas ofrendas (Génesis 4.1-7). La circuncisión es la señal del pacto. Los sueños llevan en ocasiones un mensaje sagrado de Dios, y los nombres puestos a hijos y lugares indican asuntos espirituales mayores. Lo más dominante de todo son los diálogos entre Dios y el hombre, muy presentes en el libro y tan directos que vemos poco a los humanos orando al Señor, y más a este iniciando conversaciones con ellos.


Conclusión
Una cualidad final de Génesis, es el simbolismo minucioso y realista que tiene. Dos aspectos del mismo son especialmente dignos de destacar. Uno de ellos es evidente en la selección del material: los escritores incluyen conductas imperfectas así como las virtudes de los personajes. Hay casi más sombras que luces en estas historias de héroes, y los autores pintan a estos «con sus defectos e imperfecciones. 
Un segundo aspecto es la elevación de lo común a un nivel de importancia máxima. Génesis no es principalmente el relato de la historia internacional sino de la familiar, excepto en el caso de los acontecimientos trascendentales de la creación.

Esta maravillosa obra literaria no tiene comparación. Su bello estilo y su riqueza teológica le han dado una importancia fuera de lo común. Si a esto agregamos que trata acerca de los comienzos u orígenes de todas las cosas, nos daremos cuenta rápidamente de por qué este libro ocupa un lugar tan preponderante dentro de la erudición bíblica-teológica.

Génesis

La discusión acerca de la autoría del Génesis, como del Pentateuco, ha estado polarizada desde hace muchos años. Durante siglos, la opinión generalizada de los eruditos bíblicos ha sido que Moisés es el autor indiscutible del Pentateuco y, dentro de él, del libro de Génesis. Esta posición está basada en cierta evidencia interna presente en el Pentateuco y en datos proporcionados por el Nuevo Testamento.


Moisés


En Busca de la Autoría

En efecto, en el Pentateuco son varios los pasajes que apuntan a Moisés como autor del conjunto, por ejemplo, en el Éxodo se afirma que Yahvé mismo le encomendó que escribiera acerca de los sucesos ocurridos (Ex. 17:14; 24:3-7). Y en Deuteronomio, que debería poner por escrito la exposición final de la Ley. De estos versículos se desprende que Moisés podría ser el responsable principal del material presentado desde el Éxodo hasta el Deuteronomio (Dt. 31:24; Josue 8:31; 2 Reyes 14:6). 


En cuanto al Génesis, la evidencia es menos convincente. El nombre de Moisés no aparece por ninguna parte, y ciertas expresiones contenidas en el libro podrían indicar una fecha de composición posterior (Génesis 12:6; 14:14; y en especial 36:31). Realmente, la evidencia interna del libro no sugiere la intervención directa de Moisés en su redacción y composición. El Nuevo Testamento, por su parte, es más concluyente. En diversos contextos atribuye a Moisés la autoría de todo el Pentateuco (por ejemplo «la ley»; véase Lucas 24:27, 44; Romanos 10:5; 2 Corintios 3:15). 


Moisés

La Tradición y la Critica

Esto indicaría que Génesis, como parte de este grupo de libros, sería obra suya. Pareciera que desde fines del siglo V a.C., la tradición judía consideraba el Pentateuco como producto de la «pluma» de Moisés (Esdras 7:6). Esta conclusión recibe apoyo sustancial en las palabras de Jesucristo cuando declara: «Si le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él» (Juan 5:46), si bien este texto no dice explícitamente que se refiera al Génesis. Esta posición tradicional, sin embargo, ha sido puesta en tela de juicio a partir del siglo XVII. Desde entonces, la erudición bíblica, en su expresión más crítica, ha rechazado la autoría de Moisés proponiendo diversas hipótesis para resolver el problema en cuestión. El historiador J. Wellhausen, uno de los exponentes más conocidos de esta postura, sugirió lo que hoy se conoce como «Hipótesis documentaria». A través de una lectura crítica del texto, se considera que el Pentateuco en general y el Génesis en particular están compuestos por una serie de tradiciones independientes entre sí que pasaron por un filtro, un proceso de selección que finalmente las unió en un documento medianamente homogéneo. 


Génesis


La Hipótesis Documentaria

Si bien es imposible determinar cuáles fueron los criterios empleados en este proceso, dicha posición sugiere que es posible aislar ciertos documentos que sirvieron como fuentes literarias para la composición final. Mediante la aplicación de criterios textuales, literarios, históricos e ideológicos, se llegó a la conclusión de que existieron cuatro documentos primordiales que fueron mezclados en uno por un redactor anónimo. Se los conoce por las iniciales J, E, P, D. Los pasajes que emplean el vocablo Yahvé se atribuyen al documento yahvista (J); los que emplean el término Elohim pertenecen al documento elohista (E). La fuente sacerdotal (P, por el alemán Priestlich) se origina dentro del círculo formado por los sacerdotes de Israel. Finalmente, el documento D representa al responsable final del libro del Deuteronomio, es decir, al deuterononomista.


El libro del Génesis, entonces, sería el producto de tres fuentes principales: J, E y P, cada una con su estilo característico. La hipótesis documentaria propone que cada pasaje del Génesis puede ser asignado a una de estas fuentes mediante la aplicación de los criterios mencionados más arriba. Esta teoría, antes aceptada por una gran mayoría de eruditos, actualmente ha sido puesta en duda tal como fue presentada.


Sugerimos que es mejor no hablar ni de Moisés ni de los documentos J, E y P. Es preferible manejarse con el término más neutro de «redactor» o «narrador». En principio, consideramos que no hay suficiente evidencia interna o externa para hablar de Moisés como el autor exclusivo o final de esta obra. Pudo haber tenido alguna influencia sobre el conjunto, y sin duda tenía las cualidades para escribirla; sin embargo, la evidencia no es concluyente; por lo tanto, preferimos admitir que el problema de la autoría no se resuelve cabalmente con la figura de Moisés. De igual manera, la hipótesis documentaria no debe tratarse como la única alternativa válida. Sin duda es importante como herramienta de trabajo, pero son muchos los interrogantes que aún no han sido resueltos.


Extrayendo el Significado

Además la erudición de los últimos años ha propuesto o identificado «fuentes» adicionales y redactores múltiples. Todo ello atenta contra la aceptación definitiva de esta teoría. Quizás, el obstáculo principal a la teoría, sea la fragmentación del texto que propone. A pesar de ello, el texto llega a nosotros como una unidad dinámica y llena de vida. Por lo tanto, para comprender el significado total del libro es necesario interpretarlo como un todo. 


Nuestra presuposición deberia ser, que más allá de su autoría física, es una literatura viva inspirada por el Espíritu Santo de Dios, capaz de transformar la historia global y las vidas de los individuos. Este acercamiento integral permite descubrir, no tanto el origen de diversas tradiciones, sino el mensaje teológico que perdura a través del tiempo y que vive en las páginas del primer libro de la Biblia.


Moisés